CAMPA TORRES

Estructuración del recorrido que los visitantes deben seguir en la visita temática a este emplazamiento.

Otro emplazamiento que merece mucho la pena. En nuestra ordenación de las entradas sobre los lugares a visitar en la ciudad, hemos seguido un criterio inverso a los lugares que se fueron poblando y edificando según los testimonios históricos y arqueológicos, básicamente para facilitar la visita a los turistas. Este recinto tampoco se encuentra en el centro urbano y requiere de un desplazamiento, bien en coche o bien en transporte público.

Si se recomienda su visita es porque este lugar es el primero de todos del que se tienen evidencias de ocupación en una época prerromana. Situada sobre otro cerro, los primeros conocimientos de asentamientos datan del siglo V a.C. En la visita a este conjunto monumental se puede comprobar tanto los efectos materiales recogidos en los incesantes trabajos arqueológicos que realizan miembros del área de Arqueología y Prehistoria de la Universidad de Oviedo como, al igual que sucede en Veranes, una explicación detallada y precisa del emplazamiento como tal y de sus relaciones con el contexto circundante (la situación en altura, los campos de cultivo que tiene a su alrededor, etc.). Aunque en nuestra ordenación no se haya seguido un criterio cronológico, que la visita se realice en último término permite que confrontar los modos de vida protohistóricos y descubrir que los romanos modifican la estructura urbanística de aquellos lugares en los que se asientan pero no los modos y costumbres de supervivencia.

Aquí os dejamos un pequeño vídeo sobre este conjunto monumental.

VILLA ROMANA DE VERANES

Imagen cenital de la antigua villa romana.

Enclavada fuera del casco urbano de Gijón, se hace necesario utilizar un medio de transporte para llegar hasta allí. De fácil acceso, con buenas comunicaciones y señalizaciones, rápidamente se llega desde el centro de Gijón a este complejo rústico. Aunque a priori se pueda hacer algo pesada la visita a este recinto, merece la pena acercarse hasta allí, puesto que este complejo monumental proporciona una continuación de la vida sedentaria de los romanos en la ciudad de Gijón, ya que se encuentra dentro del programa Gijón Romano.

Si en otros edificios hemos podido ver algunos aspectos de la vida cotidiana romana, aquí podremos ver un auténtico ejemplo de villa medieval, dividida en dos secciones: por una parte, la parte de terreno que aglutina la tierra del señor que detentaba el poder en este lugar, para el cual había que trabajársela y obtener rédito de ellas, y, por otra, la vivienda donde habitaba el señor y su familia.

Por desgracia, la parte visitable son únicamente los restos de mampostería que conformaban las dependencias estructurales, si bien es cierto que, el posicionamiento geográfico en el que se encuentra permite imaginar las porciones de terreno que ostentaba el señor. Además, si se opta por hacer una visita guiada, los profesionales no solo cuentan las diversas obras de reforma y de ampliación de la antigua casa. Hacen una explicación didáctica en la que, además de hablar de elementos estructurales, combinan su discurso con las características que proporciona el terreno circundante y con lo que se comenta en las otras visitas guiadas que componen el Gijón Romano (Termas Romanas de Veranes y Campa Torres). Por tanto, se recomienda dejar esta visita para los últimos instantes de estancia en la ciudad y conocer primero los monumentos que se encuentran en el Gijón céntrico.

LA UNIVERSIDAD LABORAL

Imagen cenital de la Unviersidad Labora,.

Desde su construcción, ha sido pensado para realizar labores de educación. Al principio, habilitando un enorme instituto donde cursar estudios de educación secundaria, acompañándole la adecuación de numerosas estancias complementarias, como jardines, pistas deportivas, espacios de habitación y descanso, etc.; actualmente, podríamos considerarlo como un espacio multiusos que sigue conservando la función educativa (dentro de sus instalaciones se encuentran algunas sedes de la Universidad de Oviedo o el Conservatorio Profesional de Música de la ciudad), pero a la que se han añadido la acogida de:

Un teatro en el que se llevan a cabo múltiples representaciones, eventos de todo tipo para promocionarlos socialmente, etc.

Imagen teatro Universidad Laboral

Todo esto sin olvidar la función turística que tiene y que atrae a miles de visitantes al año, puesto que en su interior se puede subir a una torre-mirador con la que obtener unas vistas panorámicas de toda la ciudad y sus alrededores y de las montañas que rodean a la ciudad.

Altura de la emblemática torre de este edifcio.

Tampoco podemos olvidar el imponente patio rectangular con unas dimensiones de 50 x 50 metros.

Interior de la Universidad Laboral, con su característico patio rodeado de soportales

Por último, es necesario mencionar la imponente iglesia que posee. Actualmente, apenas tiene uso (ya no se realizan oficios sacramentales en su interior), por lo que gran parte de su mobiliario está retirado. Se conserva el suelo de mármol y un aspecto que suele llamar la atención es su cúpula, la cual soporta más de dos mil toneladas de peso y, mediante el sistema de nervaduras, no se hace necesaria la instalación de columnas para sujetar su peso.

En el exterior destaca la representación de varias personalidades religiosas sacramentales, con la incorporación de dos figuras claves para la iconografía asturiana: la imagen de la Santina de Covadonga y dos ángeles venerando la Cruz de la Victoria.

Exterior de la iglesia

PASEO MARÍTIMO

El famoso paseo marítimo de San Lorenzo, tan frecuentado por los gijoneses en los días soleados.

Después de una deliciosa degustación de la gastronomía asturiana, con platos muy variados pero que invitan poco al movimiento, es recomendable luchar contra la inercia de querer apropiarse de un sofá y echarse una buena siesta.

Por tanto, se recomienda ponernos en movimiento y que mejor manera que siguiendo la senda costera del Paseo de San Lorenzo, desde sus inicios (unos pocos metros más adelante del Conjunto Termal de Campo Valdés) hasta la estatua de la Muyerona (el símbolo femenino de la ciudad que evoca el sufrimiento de aquellas mujeres que tienen que ver partir con sus propios ojos la marcha de los hombres de su vida, ya sean estos esposos o hijos, por necesidades económicas y de sustento familiar) o, en el caso de los más atrevidos y dispuestos a sufrir dolorosas cuestas sobre sus piernas, hasta el Parque de La Providencia (un total de 6 kms.) en los que sentir la brisa del mar -si la climatología acompaña- o ver el rugido del mar cuando este se encoleriza, mientras reflexionamos sobre lo que nos aporta la visita a la ciudad.

La muyerona o la lloca como popularmente le llaman los habitantes gijoneses.

Una ruta muy interesante es (claro está, sin las fuerzas lo permiten) llegar hasta la Providencia siguiendo el curso del mar. Aunque sea un trayecto físicamente de resistencia, merece la pena llegar hasta este parque, porque, desde este lugar, se tienen unas vistas impresionantes de todo el paseo marítimo, del gran puerto comercial de la ciudad, El Musel, y, si el día está soleado, incluso del complejo monumental de la Campa Torres, del que hablaremos posteriormente. Una vez tomadas las fotografías pertinentes, compensa bajar por la carretera interior que conecta el Alto del Infanzón con el exclusivo barrio de Somió, puesto que es una bajada que permite refrescar el sufrimiento que han tenido nuestras piernas en el trayecto de ida.

Mirador de la Providencia

EL CERRO DE SANTA CATALINA Y ELOGIO DEL HORIZONTE

Imagen cenital del Cerro de Santa Catalina

Este lugar emblemático de la ciudad, que embelesa a todos los foráneos que la visitan, desde mi punto de vista representa lo mejor y lo peor que tiene Asturias. Simboliza la fuerza del mar embravecido, pero también la degradación social.

Desde el punto de vista positivo, este lugar permite divisar gran parte de la costa central asturiana en los días despejados. Es el lugar de referencia de la ciudad y, los días significativos para la misma (Día de Asturias, Fiesta de Begoña, etc.), mientras la meteorología respete, se realizan espectáculos de exhibición de costumbres asturianas: desfile de los trajes regionales, improvisaciones musicales de instrumentos típicamente asturianos, etc. A su vez, en los días más desapacibles, siempre con precaución, es fascinante el espectáculo que proporciona el mar cuando las olas rompen contra los muros. Esta colina está coronada por la representación monumental el Elogio del Horizonte, la cual representa el respeto, la sumisión y la vulnerabilidad que tenemos los seres humanos frente a las fuerzas de la naturaleza.

Pero, por el contrario, menciono que representa la degradación social por el escaso respeto que los ciudadanos gijoneses demuestran en su adecuada conservación. Este espacio forma parte también del Gijón Romano. A sus pies, además de las termas, de las que ya hemos hablado, podemos observar la presencia de algunos fragmentos de muralla conservada. Pero, con el cambio de costumbres contemporáneas, ha pasado a ser el lugar donde se celebran los botellones multitudinarios, el sitio donde los adictos van a por su dosis, el espacio donde se toleran las pintadas y se desvirtúan los significados históricos.

No pretendo asustar a ningún viajero con mi entrada, pero, aquel que lo visite debe seguir unas recomendaciones básicas:

a) En primer lugar, no perder el sentido de la cautela en ningún momento. Independientemente de las condiciones meteorológicas que haya, es conveniente tener presente que la fuerza de la naturaleza está en todo momento presente y que si existen medidas de seguridad impulsadas desde las autoridades municipales, es para garantizar en todo momento la seguridad de los visitantes. Aconsejable seguir estas directrices.

b) No olvidarse la mentalidad de viajeros empedernidos. Viajamos para aprender y para disfrutar. La vista desde lo alto merece mucho la pena que se quede guardada en nuestro cerebro, pero no debemos meternos con nadie. Si respetamos, nos respetarán.

c) Mientras se acuda en las horas centrales del día, no habrá ningún tipo de problema de convivencia. Cuando se corre el riesgo de ser atacados de alguna manera es cuando se pierde la luz solar.

BARRIO DE CIMADEVILLA

Barrio de Cimadevilla desde el aire

El antiguo barrio de pescadores también es un lugar de visita obligada. Podría decirse que es el único barrio de Gijón que conserva su esencia histórica. Con un conjunto de casas que siguen el mismo patrón arquitectónico, este espléndido lugar gijonés atrae al visitante con el colorido y la acogida de sus vecinos. La parte negativa que tiene dar un paseo por sus calles radica en el hecho de las múltiples cuestas que tiene, puesto que su localización se encuadra entre las Termas Romanas de Campo Valdés, las cuales están a nivel del mar, y el Cerro de Santa Catalina, el lugar más elevado dentro de la ciudad primitiva, como forma de protección y defensa. Aunque suponga un sobreesfuerzo extra para el viajante moverse por sus calles, merece la pena dejarse atrapar por la esencia pescadora que todavía aflora hoy entre los habitantes más longevos. Además, muchos de los chigres (sidrerías) tradicionales de la ciudad se encuentran aquí.

TERMAS ROMANAS DE CAMPO VALDÉS

Extracto de la distribución espacial de este complejo termal

El asentamiento por parte de los romanos en la ciudad provocó la construcción de innumerables vestigios. Lamentablemente, muchos no se han mantenido, pero todavía conservamos algunos de ellos. Uno son las Termas de Campo Valdés.

Con una localización estratégica, en pleno paseo marítimo, y a los pies del barrio por excelencia de la ciudad, el Barrio de Cimadevilla, nos encontramos con este conjunto termal. Es recomendable su visita porqué en su interior se pueden ver la distribución de este espacio termal, compuesto por la antigua sala de recepción (lugar donde los individuos aprovechaban a (des)vestirse y a prepararse antes de entrar al complejo hidráulico), diferentes salas de baños según el nivel de temperatura (sala fría, sala templada) y otra habitación que podría asemejarse a la sauna contemporánea.

Una de las antiguas piscinas que componían el espacio termal.

Otro de los alicientes que incitan a su visita radica en el hecho de que este espacio está en constante estudio por miembros de la Facultad de Arqueología de la Universidad de Oviedo. Este dato traducido a resultados implica que no solo se hace una labor de conservación plena, sino que poco a poco se va indagando cada vez más en la historia de este recinto. Su esfuerzo investigador ha permitido detectar que, en época medieval, una parte de esta instalación pasó a ser un núcleo habitacional. Aprovechando la mampostería de sus muros, se utilizó como vivienda, dejando una porción sin ocupar para el desecho material.

Ya en los siglos que componen la Alta Edad Media, este recinto pasó a tener una función más evolucionada, como lugar de culto a las divinidades protectoras y como espacio de enterramiento. Gracias a su posición privilegiada, de frente al mar (en la cual se puede atisbar fácilmente la presencia de los enemigos violentos) y a los pies de la colina de Santa Catalina, no es de extrañar que se ubicase en este lugar el recinto sacramental, puesto que, en caso de necesidad o de ataque enemigo, la vía de huida era rápida y previsible.

Sin lugar a dudas, para aquellos viajeros interesados por la historia local es de obligado cumplimiento dedicar una pequeña parcela de tiempo a la visita de este conjunto histórico, puesto que explica muchos aspectos del asentamiento de los romanos y, además, se encuentra dentro de la ruta del Gijón monumental. Es una visita didáctica, económica (el precio de la entrada suele rondar los 3€ y, en fines de semana, suele ser gratuito) y además está próximo a otros lugares de interés histórico y de restauración.

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