
Enclavada fuera del casco urbano de Gijón, se hace necesario utilizar un medio de transporte para llegar hasta allí. De fácil acceso, con buenas comunicaciones y señalizaciones, rápidamente se llega desde el centro de Gijón a este complejo rústico. Aunque a priori se pueda hacer algo pesada la visita a este recinto, merece la pena acercarse hasta allí, puesto que este complejo monumental proporciona una continuación de la vida sedentaria de los romanos en la ciudad de Gijón, ya que se encuentra dentro del programa Gijón Romano.
Si en otros edificios hemos podido ver algunos aspectos de la vida cotidiana romana, aquí podremos ver un auténtico ejemplo de villa medieval, dividida en dos secciones: por una parte, la parte de terreno que aglutina la tierra del señor que detentaba el poder en este lugar, para el cual había que trabajársela y obtener rédito de ellas, y, por otra, la vivienda donde habitaba el señor y su familia.
Por desgracia, la parte visitable son únicamente los restos de mampostería que conformaban las dependencias estructurales, si bien es cierto que, el posicionamiento geográfico en el que se encuentra permite imaginar las porciones de terreno que ostentaba el señor. Además, si se opta por hacer una visita guiada, los profesionales no solo cuentan las diversas obras de reforma y de ampliación de la antigua casa. Hacen una explicación didáctica en la que, además de hablar de elementos estructurales, combinan su discurso con las características que proporciona el terreno circundante y con lo que se comenta en las otras visitas guiadas que componen el Gijón Romano (Termas Romanas de Veranes y Campa Torres). Por tanto, se recomienda dejar esta visita para los últimos instantes de estancia en la ciudad y conocer primero los monumentos que se encuentran en el Gijón céntrico.