TERMAS ROMANAS DE CAMPO VALDÉS

Extracto de la distribución espacial de este complejo termal

El asentamiento por parte de los romanos en la ciudad provocó la construcción de innumerables vestigios. Lamentablemente, muchos no se han mantenido, pero todavía conservamos algunos de ellos. Uno son las Termas de Campo Valdés.

Con una localización estratégica, en pleno paseo marítimo, y a los pies del barrio por excelencia de la ciudad, el Barrio de Cimadevilla, nos encontramos con este conjunto termal. Es recomendable su visita porqué en su interior se pueden ver la distribución de este espacio termal, compuesto por la antigua sala de recepción (lugar donde los individuos aprovechaban a (des)vestirse y a prepararse antes de entrar al complejo hidráulico), diferentes salas de baños según el nivel de temperatura (sala fría, sala templada) y otra habitación que podría asemejarse a la sauna contemporánea.

Una de las antiguas piscinas que componían el espacio termal.

Otro de los alicientes que incitan a su visita radica en el hecho de que este espacio está en constante estudio por miembros de la Facultad de Arqueología de la Universidad de Oviedo. Este dato traducido a resultados implica que no solo se hace una labor de conservación plena, sino que poco a poco se va indagando cada vez más en la historia de este recinto. Su esfuerzo investigador ha permitido detectar que, en época medieval, una parte de esta instalación pasó a ser un núcleo habitacional. Aprovechando la mampostería de sus muros, se utilizó como vivienda, dejando una porción sin ocupar para el desecho material.

Ya en los siglos que componen la Alta Edad Media, este recinto pasó a tener una función más evolucionada, como lugar de culto a las divinidades protectoras y como espacio de enterramiento. Gracias a su posición privilegiada, de frente al mar (en la cual se puede atisbar fácilmente la presencia de los enemigos violentos) y a los pies de la colina de Santa Catalina, no es de extrañar que se ubicase en este lugar el recinto sacramental, puesto que, en caso de necesidad o de ataque enemigo, la vía de huida era rápida y previsible.

Sin lugar a dudas, para aquellos viajeros interesados por la historia local es de obligado cumplimiento dedicar una pequeña parcela de tiempo a la visita de este conjunto histórico, puesto que explica muchos aspectos del asentamiento de los romanos y, además, se encuentra dentro de la ruta del Gijón monumental. Es una visita didáctica, económica (el precio de la entrada suele rondar los 3€ y, en fines de semana, suele ser gratuito) y además está próximo a otros lugares de interés histórico y de restauración.

Publicado por El águila astur

Estudiante universitario, amante de su Asturias natal, que por cuestiones de la vida vive fuera de ella. Le apasiona el ciclismo, la música española y los viajes.

Deja un comentario

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar